No recuerdo exactamente cuándo comenzaron a gustarme las chicas. Pero es muy probable que me haya sucedido lo que le sucede a casi todos los seres humanos, sin importar que algo les cuelgue o no: Una pequeña llamita que comienza a prender desde la infancia, sea con la firme intervención de la vecina de seis años o con las bostezantes enseñanzas de la maestra de primaria.
Y supongo que así se van los primeros años de nuestras vidas, echando más carbón al fuego para convertir esa flama en un incendio adrede, intercalándolo de vez en vez con cubetadas de agua para no sufrir lesiones graves.
El milagro ocurre cuando el extinguidor llega vestido en jeans y blusa de tirantes, roja, eso sí, como debiera ser un buen extinguidor. Pero antes de esto, ya nos habremos pegado algunas quemaduras en tercer grado.
Ésta es la historia de cómo acabé siendo una pirómana.

Hola! me llegó la invitación a mi correo y acá me tienes leyendo tu blog, el cual, empieza con un tema crucial.
ResponderEliminarEnhorabuena, ya te sigo desde mis blogs: La Alborada de Mis Quimeras y La Mansión Encantada, a los cuales, quedas cordialmente invitada si así te viene en gana.
Un abrazo,
Gracias por la visita, que te aseguro será correspondida.
ResponderEliminarRegresa pronto.
hola
ResponderEliminarpues acabo de checar la invitacion gracias por cieerto bueno el blog espero poder unirme
besos y abrazos
Hola, siempre quise saber como te iniciaste en el oscuro mundo lésbico.Lo hubiera preguntado el primer día que cruzamos palabras a través del monitor, pero pude leer tu desconfianza entre dientes, sabía o quizá solo temía una evasión del tema en cuestión.
ResponderEliminarSiempre tan discreta, te percibía caminando entre nubes, te imaginaba con una pareja y no me cabía mucho en la cabeza.Hubo un par de segundos en que te creí una farsante, perseguidora de la moda de ser de ambiente, pues ni siquiera eras "pura" en mis palabras, eras solamente bi, lo cual me hacía suponer que eras heterosexual con algún desliz lésbico provocado por el alcohol o por una amiga lanzada de esas que solemos tener.Creí que ser lesbiana era solo la bandera que tomabas para agrandar de algún modo tus opciones temáticas a la hora de escribir...
pero te leo, y me convences(soy fácil, debo admitir)un espacio para ese lado tuyo,una historia, esa descripción que siempre ansié.
Viene a mi mente un recuerdo, la maestra Silvia con sus pantalones noventeros, las cejas perfectas, la voz gruesa y sexy, su mano que roza mi hombro en señal de aprobación,su aroma que fue producto de hidrataciones oníricas...en donde empieza todo? tal vez me sirvas de ayuda para tratar de entenderlo y ubicarlo.
Saludos!!!como siempre un placer leerte mujer.
pues a mi no me invitaste pero de todos modos te leo y con mucho gusto.
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