Una tomadura de pelo: Así es como describen algunos cinéfilos esta cinta de Lynch. No es casual, desde Eraserhead el director se ha caracterizado por hacer películas sumamente complejas, que muestran realidades distorsionadas explotando los elementos surrealistas que las componen. Para la edición en DVD de Mulholland Drive, incluso tuvo que agregar una guía con diez preguntas para entender el filme: Tan así está la cosa.
¿Y por qué razón este retorcido filme ocupa el sitio del fetiche del mes en este blog lésbico? Pues porque más allá de las suculentas interpretaciones que se puedan generar en torno a él, David Lynch toma como pretexto una relación entre dos mujeres - finamente delineada y apenas evidente en un par de escenas – para exhibir el lado más oscuro de Hollywood. Las encargadas de hacer proezas bajo las sábanas son Naomi Watts y Laura Elena Harring, así que al menos les garantizo el banquete visual.

La cinta se encuentra dividida en dos partes. En la primera Rita (Laura Elena) sufre un accidente y bajando la colina se refugia en una casa que resulta ser el nuevo albergue de Betty (Naomi). Rita no recuerda ni su nombre y acompañada de Betty inicia una pesquisa para descubrir quién es y qué le ha pasado. La noche que les toca compartir cama no les queda más remedio que pegarse un revolcón de los buenos. Tras un par de sucesos más, viene la segunda parte en la que Betty ya no es Betty sino Diane Selwyn, y Rita ya no es Rita sino Camila Rhodes. Aparecen de nueva cuenta emparejadas, pero en una relación bastante turbia e incluso trágica y todo esto hace pensar que el bloque anterior fue tan sólo una catarsis onírica de una Diane muerta de celos porque su chica le ha dejado por un director de cine.
Ojo, lo que estoy narrando sólo la parte superficial y mi sinopsis se queda muy corta ante la riqueza intelectual de esta obra. Sobre, bajo, delante, en medio, detrás y a un costado del drama lésbico, se encuentran multitud de símbolos de los que no hay que perder detalle, pues dan forma a una de las películas emblemáticas del surrealismo contemporáneo.


Habrá que ver la película, jajaja vaya que es un fetiche, mi novia se llama Betty jajaja
ResponderEliminar