
La mujer era una droga.
Y como cualquier droga,
sólo tiene valor por su carácter de prohibido.
Es un objeto codiciado en el mercado del clandestinaje,
pero fuera es una hierba tan banal como el zacate,
un polvo tan molesto como el talco.
Mercancía ilegal y no más que eso.

Desearnos entre nosotras hace mas adictivo el asunto?digo, es doblemente prohibido y mas cuando deseamos a alguna mujer prohibida o quizá inalcanzable.Desear a un personaje, a un ente cuasiperfecto según loas normas occidentales.Simpático evento.
ResponderEliminarMe declaro adicta y no pienso tener ni un solo período de abstinencia hasta la muerte...
las cosas sólo tienen el valor que les damos. nada escapa a esa regla... ni siquiera dios.
ResponderEliminarun muy fuerte abrazo.